Guillermón Moncada contra Tte. Cor. Miguel Pérez. Duelo de machetes.

Duelo Guillermon Moncada Miguel Perez Banner

Cipayos del Caribe: El duelo.

Autor: Eliades Acosta

La historia de Cuba recoge varios duelos famosos. Pocos con el componente dramático que enfrentó el 26 de mayo de 1871 al comandante mambí José Guillermo Moncada con el teniente coronel de las Milicias Disciplinadas Miguel Ignacio Pérez Céspedes, jefe de las Escuadras de Santa Catalina del Guaso.

Cuando el general Máximo Gómez decide invadir Guantánamo, le ordena a Guillermón: “Ud irá al mando de la vanguardia; nuestras fuerzas irán detrás, y no olvide que el aniquilamiento de Miguel Pérez es para nosotros cuestión vital.”

La región de Guantánamo era un bastión españolista donde el clan de los Pérez tenía bajo su mando tropas de guerrilleros implacables, formadas por descendientes de los indios de Caujerí y Tiguabos. También por bandidos y malhechores de toda laya.

Quién era Miguel Ignacio Pérez y Céspedes.

Miguel Perez duelo Cuba Machete

Al frente de las partidas estaban los hijos y sobrinos de Miguel Pérez, el cual había cumplido 71 años de edad el 18 de mayo de ese año. Caudillo prestigioso, rodeado por una leyenda de valor y decisión, expresada a través de 54 años al servicio de España, incluso como sanguinario rancheador.

Miguel Pérez nació en Tiguabos, en 1800, en una región donde los Pérez, de ascendencia india, habían copado el terreno que era de su propiedad. Se habían destacado al servicio militar de España. Su dinastía era la de terratenientes procolonialistas opuestos a toda idea de independencia o libertad.

A los 17 años ingresa en el Cuerpo Disciplinado de Milicias de Santiago de Cuba. Luego fue rancheador por décadas, con todos los rasgos deleznables de un oficio semejante. Desplegó valor, eficacia y energía que le ganaron el nombramiento de Capitán de Partida en 1868. A partir de ese momento se dedicó a combatir a sangre y fuego a los mambises.

Iniciada la invasión, era inevitable que se produjesen choques sangrientos entre ambos grupos de contendientes. La experiencia combativa de las Escuadras y de su jefe, así como el conocimiento del terreno y tener a su favor a buena parte de la población local, le dieron cierta ventaja inicial sobre los mambises, a los que habían repelido antes.

En el artículo necrológico en memoria de Miguel Pérez que se publicó en La Ilustración Española y Americana el 15 de julio de 1871, José Emilio Triay, director de la Voz de Cuba, de La Habana, y sustituto de Gonzalo de Castañón, da cuenta de lo cruento de los choques iniciales.

Entre las hazañas del fallecido cita el haber evitado la aplicación de la tea incendiaria en esa región; el haber resistido con 14 hombre en el cafetal “La Prudencia” “…a más de 100 bandidos que los atacaron, y a los que hizo dispersarse, con grandes pérdidas, al cabo de cuatro horas y medias de fuego”. Finalmente menciona el haber salvado a una columna española de 300 hombres con más de 50 heridos, “…rodeada por 3000 enemigos, y tras tres días de asedio, abrir una senda (en la manigua) por la que pudieron escapar”. Era evidente que la guerra ya se había llegado a la zona.

Duelo Guillermon Moncada Miguel Perez Banner

Lo que ha trascendido del duelo.

Lo que ha trascendido del duelo indica que, a pesar de los combates que tenían lugar, Miguel Pérez, en su creencia de que se trataba de uno más de los muchos cimarrones a los que se había enfrentado y vencido, intentó amedrentar con amenazas a Guillermón.

Según Triay, Miguel Pérez gozaba de fama de ser muy temido por los negros. Cuenta que en una ocasión “…se vio rodeado por cinco negros armados, entre los que se deslizó con el machete, dejando fuera de combate a tres y capturando a los otros dos, datando de entonces la fascinación (el miedo) que ha ejercido sobre los negros.”

Pero su oponente había nacido libre en Santiago de Cuba el 25 de junio de 1841, (en mi barrio, que es el mismo de los Maceo, de Quintín, de los hermanos País, de Tony Alomá y Pepito Tey). Hombre joven de 30 años de edad y muy fuerte. Medía más de 1,80 metros de estatura y de oficio carpintero. No le temía a bravuconadas de ningún tipo.

Guillermon Moncada Cuba Duelo Machete

Miguel Pérez dejó en un camino una nota dirigida a Guillermón, con el siguiente texto; “A Guillermón Moncada, en donde se encuentre. Mambí: No está lejos el día en que pueda, sobre el campo de la lucha, bañado por tu sangre, izar la bandera española sobre las trizas de la bandera cubana. Miguel Pérez y Céspedes.”

La respuesta de Guillermón no se hizo esperar y la dejó escrita al dorso de ese mismo papel: “A Miguel Pérez y Céspedes, en donde se hallare. Enemigo: por dicha mía se aproxima la hora en que mediremos nuestras armas. No me jacto de nada, pero te prometo que mi brazo negro y mi corazón de cubano tienen fe en la victoria. Y siento que un hermano extraviado me brinde la triste oportunidad de quitarle el filo a mi machete. Más, porque Cuba sea libre, hasta el mismo mal es bien. Guillermón.”

Se afirma que, para provocar a Miguel Pérez y sacarlo de Tiguabos, donde se hallaba el cuartel de las Escuadras, Guillermón incendió los cafetales de la zona de Ojo de Agua, haciendo que el humo de los incendios fuese divisado desde allí.

El 26 de mayo en la tarde, Miguel Pérez sale al frente de sus hombres y llevando consigo una pieza de artillería. Cae entonces en la emboscada tendida en la zona de Yateras, identificada por Triay como “Sabana Abajo, loma del Peladero”.

Aún se peleaba en la noche. Habían transcurrido cinco horas de combate, muchas veces cuerpo a cuerpo. Estando cercados, Miguel Pérez da la orden de intentar salir por lo más espeso de la manigua y de uno en uno. Los mambises se dan cuenta de que intenta escapar y a los gritos del capitán Mengana, de que Miguel Pérez trata de huir, Guillermón da la orden, como un trueno “¡Al machete, adelante mambises!”

Máximo Gómez le cuenta a José Martí.

Lo que sucedió después ha sido objeto de versiones encontradas. El 23 de abril de 1895 Máximo Gómez le cuenta a José Martí detalles de un supuesto duelo a muerte, a machete, entre el coronel mambí José Policarpo Pineda Rustán y el comandante de las guerrillas de Guantánamo, Francisco Pérez, hermano mayor de Miguel, donde resultó muerto y destrozado este último el 24 de octubre de 1869, en Vuelta Corta.

Sin embargo, para el investigador guantanamero Rafael Polanco, este cayó prisionero de los rebeldes tras el combate de Filipinas, y fue fusilado como venganza por el fusilamiento del patriota Arturo Casamitjans, capturado tras el combate del Vínculo, ocurrido el día anterior. Triay confirma el dato de la muerte por bala de Francisco Pérez en Filipinas.

Parece indicar (y esta es una hipótesis) que Gómez confundió la anécdota del duelo de Guillermón con Miguel Pérez, atribuyendo sus detalles a un duelo que no tuvo lugar entre Policarpo Pineda y Francisco Pérez. Según le relató a Martí del Generalísimo, lo sucedido fue lo siguiente, como quedó anotado en el Diario:

Jose Marti Maximo Gomez

“Hablamos de las Escuadras de Guantánamo cuando la otra guerra. Gómez elogia el valor de Miguel Pérez: “… dio un traspié, lo perdonaron y él fue leal siempre al gobierno (español). En una yagua recogieron su cadáver, lo hicieron casi picadillo. Eso hizo español a Santos Pérez (el hijo que traicionó los preparativos de la Guerra Chiquita)… Policarpo le puso las partes de antiparras (espejuelos). “¡Te voy a cortar las partes!” le gritó en la pelea a Policarpo. “¡Y yo a ti las tuyas, y te las voy a poner de antiparras!”. Y se las puso.”

Esa escena encaja más con el encono, ya personal, que enfrentó a Miguel Pérez con Guillermón Moncada, y a la manera en que el primero fue prácticamente descuartizado al caer. Coincide lo de que sus restos fueron recogidos en una yagua, como lo confirma Triay en su escrito, donde cita una nota atribuida a un corresponsal en Santiago de Cuba: “Los caribes (los mambises) se ensañaron horriblemente con su cadáver, desfigurándole completamente”. Triay concluye: “Recuperados sus restos, fueron conducidos a Guantánamo donde se le hizo un funeral solemne”. Afirma que está enterrado en el nicho 7 del panteón levantado allí a “los defensores de la Patria.

Toda la Escuadra que salió al campo con Miguel Pérez fue aniquilada ese día. No hubo más sobreviviente que su mulo malherido. A su lado cayó su asistente y su perro fiel. Al día siguiente Guillermón mandó a Gómez el sable del derrotado y sus grados.

Todos los cubanos participantes en la decisiva acción fueron ascendidos. Guillermón Moncada recibió los grados de teniente coronel. La invasión a Guantánamo pudo ser realizada.

La muerte de MIguel Pérez fue tan sensible para España, después de 54 años a su servicio, que publicaron una reseña de su vida y un grabado de su persona en el número XX de la Ilustración Española y Americana correspondiente al 15 de julio de 1871, apenas dos meses después de su caída.


Responses