Florida Covid-19: Récord de casos mientras Gobernador DeSantis vende propaganda contra medidas sanitarias.

Ron DeSantis Florida

Florida Covid-19: Récord de casos mientras el Gobernador DeSantis vende pullovers en contra de las medidas sanitarias.

Florida cuenta con una población de casi 22 millones de habitantes que representa el 6.38% del total de la nación. Sin embargo, la pasada semana reportó 1 de cada 5 casos positivos a Covid-19 de los registrados en EE.UU. alcanzando un nuevo récord de 134 506 contagios en una semana.

El sábado 7 de agosto el estado informó que había roto su propio récord reportando 23 903 infectados en un mismo día el viernes anterior mientras el número de hospitalizaciones también rompió un récord este viernes, por cuarto día consecutivo, con 13 747 ingresados, según datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) que informa el Miami Herald, de los cuales 2 750 necesitaron asistencia de Terapia Intensiva.

Con esta cifra, las hospitalizaciones en Florida representan el 23% de las que se reportan en todo el país. Además, más niños son hospitalizados con el virus en Florida que en cualquier otro estado de EE.UU.

Florida ha registrado más de 39.000 muertes desde que comenzó la pandemia de coronavirus, según cifras de la Universidad Johns Hopkins.

Gobernador Ron DeSantis ante la Covid-19.

Florida Desantis

A pesar de estas alarmantes cifras y desafortunados récords que prometen volver a ser desafiados en el futuro inminente, el gobernador Ron DeSantis continúa repitiendo la retórica del ala conservadora que niega la efectividad del uso de las máscaras y el distanciamiento social. El discurso está dirigido a las bases que apoyaron a Donald Trump en 2016 y que necesitará de su lado si, como es de esperar, se presenta como candidato del Partido Republicano a las elecciones de 2024. Sin embargo, existe la posibilidad de que el ex-mandatario se lance a conquistar un nuevo término presidencial.

El rápido aumento de las hospitalizaciones y los casos ha llevado a los funcionarios de algunas ciudades y condados, como Miami-Dade y Orlando, a emitir nuevas órdenes para requerir mascarillas en los interiores. Algunas empresas, parques de diversiones y agencias del gobierno federal han comenzado a exigir a sus empleados que se vacunen o presentar un resultado negativo al test cada semana.

Sin embargo, la principal oposición a medidas más severas para paliar la actual situación ha venido del gobernador DeSantis. En mayo pasado firmó una ley que invalidaba las órdenes de los gobiernos locales para combatir el coronavirus y le da poder para anular las futuras.

Florida es también el estado que ostenta el récord de mayor cantidad de jóvenes y niños hospitalizados a causa de Covid-19 con un total de 13 400 hasta el momento. No obstante, el gobernador ha prohibido a las escuelas ordenar a los estudiantes usar máscaras amenazando incluso con retirarles fondos estatales si lo hicieran, de acuerdo a la revista Rolling Stone.

Pese a los llamados a declarar el Estado de Emergencia, el gobernador prometió que no establecería ninguna de las restricciones por considerar que “no funcionaron” en ocasiones anteriores.

La semana pasada, DeSantis cuestionó las nuevas pautas federales que recomiendan el uso de mascarillas incluso para las personas vacunadas y amenazó con retirar las subvenciones a las escuelas que las exijan a sus estudiantes.

“Creo que es muy importante que digamos, de manera inequívoca: no a los cierres de escuelas, no a las restricciones, no a los mandatos”, dijo entre ovaciones en una conferencia de prensa. Agregó que Florida “elegiría la libertad sobre el faucismo” (en referencia a Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas del país que volvió a recomendar el uso de mascarillas).

La campaña electoral de DeSantis ha hecho mención del científico para recaudar fondos vendiendo mercancías que contienen el cartel Don’t Fauci My Florida (No Fauci Mi Florida) donde se emplea el nombre de la persona a modo de verbo. De esta manera intenta generar desagrado a las medidas planteadas por las instituciones de salud del país.

Causas de la nueva ola pandémica.

Las playas de Florida se llenaron de turistas y las aerolíneas reportaron vuelos a sus principales destinos, ya sea Orlando o Miami, a niveles similares (e incluso superiores) a 2019, antes de que comenzara la pandemia. Restaurantes, cines, centros comerciales y supermercados dejaron de hacer obligatorio el uso de las mascarillas a la vez que la variante Delta, se esparcía por el país y en Florida se volvía la dominante.

La variante Delta ha demostrado ser tan contagiosa que incluso jóvenes, personas sanas y embarazadas, están comenzando a llenar las capacidades hospitalarias de los Estados Unidos.

“Las personas que han sido vacunadas tienen muchas menos probabilidades de contraer una enfermedad grave, ser hospitalizadas o morir”, dijo a BBC Mundo el doctor José Szapocznik, profesor de Salud Pública en la Universidad de Miami.

Según datos oficiales, menos del 60% de la población local está vacunada, lo que implica que cerca de 9 millones de personas en el estado aún no han recibido una dosis.

“El principal problema en Florida es que no se vacunaron suficientes personas en grupos de alto riesgo”, le dice a BBC Mundo Amesh Adalja, investigador principal del Centro de Seguridad Sanitaria de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins.

Según el académico, no había dudas de que el estado experimentaría un aumento de casos con la nueva variante, pero lo más preocupante, que son las hospitalizaciones, se deben a personas de “alto riesgo” de edades más jóvenes que no se vacunaron. Aunque el número de ancianos vacunados en el estado es más alto que en otros lugares, no es así para personas de menor edad que presentan algún tipo de enfermedades que las hacen más vulnerables al coronavirus.

De acuerdo con datos de la Asociación de Hospitales de Florida (FHA), menos del 3% de las hospitalizaciones actuales son de personas mayores o de residentes de hogares de ancianos.

Otro elemento detrás del actual brote en Florida es que los niveles de vacunación y los contagios previos de personas en el estado no fueron capaces de crear una robusta inmunidad de rebaño. No existía suficiente inmunidad previa para evitar que el virus llegara a individuos no inmunes de alto riesgo”, dice.

Según varios estudios, la inmunidad de las personas que se han enfermado por coronavirus ronda entre los 6 meses y 1 año, por lo que la mayoría de los que se contagiaron en el verano de 2020 durante el anterior brote en Florida podría estar ahora nuevamente en riesgo, si no se han vacunados.

1 de cada 3 casos de todos los reportados en EE.UU. la semana pasada tuvieron lugar en Florida y Texas, según informó el coordinador de respuesta al covid-19 de la Casa Blanca, Jeff Zients, la mayoría se encuentran principalmente en áreas donde las tasas de vacunación siguen siendo bajas.

Datos estatales indican en ese sentido que mientras algunas partes de Florida están experimentando hospitalizaciones que superan las del verano pasado, en otras áreas donde las tasas de vacunación son altas las hospitalizaciones están por debajo de la reportada en julio de 2020.

“La vacunación por sí sola no es suficiente, dado que el virus puede ser transmitido por los vacunados. Debemos utilizar mascarillas y cumplir con el distanciamiento social. Los estados deberían lanzar programas de prueba, seguimiento y aislamiento antes de que surja una variante peor. Además, se necesita lanzar una gran iniciativa de vacunación que se dirija específicamente a las personas que se muestran escépticas con respecto a las vacunas. Nuestros líderes estatales deberían usar su púlpito intimidatorio para ‘predicar’ la vacunación, porque nadie está a salvo hasta que todos estemos a salvo”, agregó Jeff Zients.

Actualmente, más del 70% de los estadounidenses han recibido al menos una dosis de la vacuna, un hito que el presidente Joe Biden esperaba alcanzar antes del feriado del 4 de julio.

Más del 99,99% de las personas completamente vacunadas contra Covid-19 no han tenido una infección importante que haya resultado en hospitalización o muerte, según los últimos datos de los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).


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