El democrático camino a la presidencia

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Probablemente la idea de que tu voto cuenta a la hora de elegir al presidente sea posiblemente, en la mente de muchos, lo más democrático que existe. No son pocas las veces que leemos en el Facebook frases como “Pero yo voto por mis representantes y mi presidente”.

Este artículo es la continuación del artículo anterior.

Un ciudadano un voto y todos cuentan por igual ¿O no?

La elección del presidente es por sufragio indirecto contrariamente a lo que piensan la mayoría de los norteamericanos y casi todos latinos.  Usted no vota directamente por el presidente.

El sistema electoral de los EU es tan enrevesado que la mayoría de sus propios ciudadanos no saben cómo funciona con exactitud. Tal vez te sorprendas conocer que tu no votas por tu presidente pero cuando vas a las elecciones en los Estados Unidos, solo votas por los oficiales “electores” que irán al colegio electoral.

Si el candidato que obtuvo más votos en tu estado fue distinto al que tu elegiste, tu voto no VALE NADA.

La elección del presidente ocurre a mediados de diciembre por dichos oficiales o “electores”.

El ganador de la presidencia se determina por los votos de los electores del colegio electoral de Estados Unidos, 538 en total, cada uno de los cuales tiene un voto de colegio electoral.

El ganador de las elecciones es el candidato que obtenga al menos 270 votos de Colegio Electoral.

Resumiendo, tu voto solo cuenta para elegir a un elector que va votar en las elecciones de diciembre por tu estado. Normalmente ese elector debe votar por el candidato que obtuvo mayor número de votos en tu estado, pero no necesariamente, en ocasiones pueden votar por el otro candidato en lo que se conoce como votantes deshonestos.

Por lo tanto el Presidente es elegido indirectamente, en vez de por un sistema electoral directo. Esto crea desigualdad entre los votantes en diferentes estados durante la elección presidencial.

Por lo general, solo los votantes en estados decisivos (con mayor número de votos) determinan el resultado de las elecciones, y por eso se afirma que la gran mayoría de los estadounidenses, los cuales no viven en esos estados de mayor peso electoral, resultan ignorados por las campañas electorales.

Por otro lado el candidato con más votos de los ciudadanos no es necesariamente el que gana la presidencia, eso ha ocurrido 2 veces en las últimas 5 elecciones. En el año 2000 George W. Bush recibió el 47.87% de los votos y su oponente Al Gore obtuvo el 48.38%, en total medio millón de votos más y aun así Bush fue declarado presidente.

Más recientemente en el 2016 Hilary Clinton (65 853 514) recibió casi 3 millones de votos más de Donald Trump (62 984 828)  y aun así este último fue ganador de la presidencia. Así que que más personas voten por un candidato, no significa que este es elegido presidente. Por tanto decir que un ciudadano es un voto es una ilusión.

El autoproclamado mejor sistema electoral del mundo, no es tan diferente al nuestro, aunque no lo creas. La diferencia es que en los EEUU tienes la ilusión de que votas por el presidente directamente cuando la realidad dista mucho de eso. El aparato mediático te hace creer que tu votas directamente por el presidente.

Puedes leer más sobre el proceso en el sitio oficial del gobierno de los Estados Unidos y en este artículo de la BBC que explica el proceso.

Escogiendo quien vota por tí.

¿Pero el pueblo al final elige quienes van a competir por la presidencia verdad?

Desgraciadamente en nada más alejado de la realidad, en los Estados Unidos los votantes no eligen sus representantes, los representantes eligen sus votantes.

Existen varias técnicas para lograr que voten solo la sección de la población que le interesa al político de turno.

Entre ellas tenemos la supresión de votos y el Gerrymandering.

Medio Billón de dólares por el voto democrático

En los últimos años existe una tendencia cada vez más creciente a cerrar colegios electorales donde se concentren votos contrarios a los políticos de turno. Si bien no es cierre total de los colegios, se ha visto una disminución significativa del número de los mismos, especialmente de barrios de las minorías.

Desde el 2013, la corte suprema determinó que no era una violación constitucional el cierre de los colegios de votaciones por parte de los estados, sin necesidad de solicitar aprobación federal.

Desde entonces más de 1600 colegios electorales han sido cerrados en el país, fundamentalmente en barrios con predominio de población afroamericana y latina.

Un estudio mostró que en las elecciones del 2016 los afroamericanos tenían que hacer largas colas para poder votar, muchos de ellos hasta 8 horas de espera. Y el 79% de ellos perdieron al menos media hora para poder votar.

Otro estudio demostró que la población afroamericana perdió de manera combinada medio Billón de dólares en salarios, debido a las largas colas para poder votar. Decididamente, no todos se pueden dar el lujo de perder un día de trabajo para poder votar. Especialmente este vulnerable grupo poblacional.

Ahora quizás entiendas porque Donald Trump se ha dedicado a sabotear e intentar desacreditar las votaciones por correo y otras formas no presenciales de votación. Según Trump, esto propiciará que las elecciones sean corruptas.

Pero lo que casi todos están de acuerdo es que  permitiendo a los votantes enviar su voto sin hacer largas colas delante de los colegios electorales, permitirá participar al sector más pobre de la población es precisamente lo que él no desea. Por otro lado en medio de la pandemia por coronavirus, es a todas luces una opción lógica.

Un canadiense escribió escribió luego de ver el video anterior: “I’ve waited longer for a bus than I have ever waited to vote.” Algo así como “he esperado más para el ómnibus que la mayor espera que alguna vez he tenido para votar”, …en Canadá por supuesto.

Un usuario del Reino Unido escribió: “Dear USA, I’m 58 and not once in my life have I had to queue to vote. Sort it out!“, traducido “Estimada USA, tengo 58 años y en mi vida, nunca he tenido que hacer cola para votar ¡Arreglen eso!”

La lógica detrás de la eliminación de colegios electorales en barrios pobres y de minorías étnicas es sencilla. Mientras menos colegios electorales, menos personas serán capaces de votar en esas comunidades, por tanto menos votos a favor del candidado contrario.

Al final el partido decide a quien va llevar como candidato, mueve las fichas y logra que ese candidato sea elegido en las primarias, utilizando la supresión de votos y manipulando los distritos electorales, así como apoyando a su preferido públicamente.

Gerrymandering el Camino a la Presidencia

Existe otro mecanismo que permite al partido de turno elegir sus votantes y es llamado Guerrymandering. El término fue acuñado a partir de  Elbridge Gerry, quien siendo gobernador de Massachusetts, para intentar garantizar su reelección vino con la idea de manipular los distritos electorales de un territorio, uniéndolas, o dividiéndolas o asociándolas, con el objetivo de mejorar o empeorar los resultados electorales para un partido político en cuestión.

Y si tienes duda, acerca de la legalidad del proceso, te respondo, es TOTALMENTE legal.

Los gobernantes de turno, pueden diluir o concentrar los votantes en distintos distritos electorales manipulando los límites de los mismos. ¿Cómo funciona esto?

El democrático camino a la presidencia - 9 mayo 2021

En esta población hipotética existen 50 puestos electorales, cada uno representado por un cuadrado. En rojo los puestos electorales dominados por republicanos y en azul los puestos dominado por demócratas.

Decididamente existen más puestos electorales que votan demócratas que republicanos ¿verdad? por tanto los republicanos deben ganar en esta zona.

Pero no es los EEUU, los distritos electorales pueden dibujarse de manera que favorezca uno y otro bando, independientemente del número total de puestos electorales y votantes.

El democrático camino a la presidencia - 9 mayo 2021

Esta sería la división que todos esperamos que ocurra, donde cada distrito electoral posee el mismo número de puestos electorales.

En este caso, los 5 distritos electorales serían dominado por los demócratas y su candidato obtendría el voto del colegio electoral en disputa.

Pero ahí es donde el gobierno de turno se torna creativo y dibuja sus propios distritos electorales para maximizar el número distritos a su favor.

El democrático camino a la presidencia - 9 mayo 2021

Con esta nueva distribución los republicanos obtienen la mayoría en 3 de los distritos, mientras los demócratas lo obtienen solo en 2.

Los votantes republicanos fueron concentrados en 2 distritos, donde son la mayoría absoluta, y solo unos pocos terminaron en los otros 3 distritos.

La elección está decidida, 3 a 2 a favor de los demócratas a pesar de ser solo el 40% de todos los votantes.

Si crees que todo esto es ficción, solo mira algunos de los distritos electorales actuales

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Un partido con dos facciones

Para nadie es un secreto del monopolio que los partidos Demócrata y Republicano poseen sobre la política norteamericana. Desde la década del 90 no se postula a presidente un candidato que no esté respaldado por uno de esos 2 partidos.

De los 100 puestos en el Senado (cámara alta del congreso) 98 son dominados por candidatos de esos 2 partidos, solo 2 de ellos pertenecen a un tercer partido. En la cámara baja del congreso la situación es similar de los 235 puestos, solo uno es ocupado por un congresista que no pertenece a uno de los 2 principales partidos.

Nadie se atrevería a dudar que los otros partidos no cuentan, a pesar que el 40% de los norteamericanos no se sienten representados por ninguno de los 2 partidos reinantes.

¿Pero qué tan diferentes son los Demócratas de los republicanos?

Existen pequeñas diferencias entre ambos partidos a pesar de las palabras altisonantes que utilizan para referirse mutuamente. Los estudiosos de la política norteamericana casi por unanimidad concuerdan que ambos son partidos totalmente de derecha que defienden los privilegios de una minoría.

Independientemente del partido que militen, los políticos defienden las grandes compañías y una vez que se retiran pasan a formar parte de los grupos de Lobby de esas compañías por salarios millonarios.

Según dice el propio filósofo Noam Chomsky En los Estados Unidos existe básicamente 1 partido, el partido de los negocios. Tienen dos facciones, Demócratas y Republicanos que de alguna manera tienen alguna que otra variación de las mismas políticas.

Al final resulta que no importa por quien votes, ni siquiera si votas o no. El presidente electo seguirá con las mismas políticas que defienden ambos partidos.

La suerte está como echada diría Julio César al pasar el Rubicón con sus legiones.

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